Buenas tardes con todas y con todos. Me han pedido los compañeros de Interaprendizaje que les pueda acompañar con este tema.

Desde nuestra experiencia. He venido acompañando al movimiento indígena ya como 45 años, soy quechua, de la provincia Indaburu, Ecuador. Actualmente, estoy acompañando como presidenta de la ECUARUNARI. Aquí en la región andina hemos estado luchando por ejercer los derechos de los pueblos indígenas dentro de cada una de las coyunturas. Este es tema muy principal para nosotros, defender la vida. También, ejercer los derechos colectivos de los pueblos.

Mujeres chasquis y la ley de semillas en el Ecuador

Dentro de los derechos colectivos de los pueblos tenemos la vida y la identidad. Y en estos tiempos, desde la década anterior, con el gobierno anterior, aquí en el Ecuador tuvimos un problema. Se estaba creando una nueva propuesta de ley que daba paso a las semillas transgénicas. Hay un instituto que tiene el banco de semillas de Estado; sin embargo, este banco estaba asociándose con otras empresas para dar paso a la venta de las semillas transgénicas. Y nosotros estuvimos preocupados por esto, porque hablar de las semillas no es solo hablar de la siembra y la cosecha.

Además de ser importante en la vida de los pueblos como un alimento, la semilla es parte de la historia de los pueblos, en la semilla está la tecnología, en la semilla está la sabiduría de los pueblos, los saberes de los abuelos, ellos sabían cómo seleccionar semillas. Ahí, está la historia de la vida, ahí está la gastronomía, tiene que ver, incluso, con la salud de los pueblos, la medicina de los pueblos. Las semillas, además de ser el alimento, son la expresión política, la soberanía de los pueblos. Y es por eso, que en el Ecuador, los pueblos indígenas, organizados a través de las mujeres, están preocupados, ya que la pobreza y todo tiene rostro de mujer.

Para nosotros, la semillas son parte de la Pachamama. Y de ahí que nosotros lo que hicimos es crear un sistema de chasquis (sistema transporte y mensajería) que nos convierte en mensajeras, las mujeres mensajeras desde la organización llegamos al territorio mismo. El gobierno tiene la obligación de hacer la consulta; pero, creo que hasta ahora los gobiernos no tienen una metodología para hacer una consulta y menos tienen voluntad política para consultarnos. En cambio, las chasquis, como mujeres mensajeras, recorrimos las comunidades con el mensaje de hacer conocer esta propuesta de ley que es un atentado a la vida, llevando el mensaje mismo de las comunidades, de hombres, de mujeres, de jóvenes, de los mayores, abuelos, de la región andina y de la amazonía. Viajando en canoa por río, durante 15 días, yendo de comuna en comuna y, a nivel de la región andina, yendo de comuna en comuna por cada provincia, conversando, recogiendo, consensuando nuestras posiciones sobre este atentando a las semillas para ver qué es lo que podíamos hacer. El gobierno estaba diciendo, con relación a las semillas transgénicas, que hay que dar oportunidad a otros, para algunos estas semillas eran lo más fácil.

Nosotros, en el análisis de las comunidades, hemos recogido algunos mensajes de las compañeras de algunos territorios, ella decían: “Nosotros comemos maíz aquí comemos tostado, mote. El transgénico no tiene corazón. Y al no tener corazón pierde el sabor, ese saborcito, ese dulce que tiene que tener la semilla”. Y bueno, ya no se tiene el mismo gusto para comer el maíz, en ese nivel.

También, cuando recorrimos los pueblos, en las comunidades, vemos que hay una diversidad de semillas, tenemos una cantidad de semillas con los saberes de los abuelos. Hay semillas de todos los colores y que tienen identidad sobre todo. Nos da la fuerza, nuestra identidad. Entonces, al ver eso decían las compañeras: “Pero, este es un atentando, porque primero nos quitan la historia y luego nos dejan sin trabajo. No buscan una alternativa para apoyar a quienes llevamos al mercado, el alimento a las casas”.

Ahora, las semillas no solo producen alimentos, también producen plantas. La variedad de la naturaleza que se define con las semillas propias y que esas semillas están al medio, están adaptadas incluso al clima y tienen sus propias defensas. También, hablemos de algunas semillas de plantas que pueden servirnos para crear la fuerza del agua, por ejemplo los colchones de agua para alimentar en las montañas para que no nos falte el agua. Las plantas medicinales que también fueron descubiertas por la sabiduría de los abuelos nos permiten atender la salud, nos permiten saber alimentarnos y también sostener el sabor, el olor de un paisaje propiamente.

Entonces, con otras semillas ajenas al medio, claro que nos da curiosidad conocer; pero, tenemos que conocer también las ventajas y desventajas. Primero, si se aclimata al medio; segundo, que no se seque los humedales de nuestras tierras y que tampoco vayan contaminando como hierba.

De ahí que conversando en este intercambio con nuestras compañeras mujeres, ellas dijeron: “Hay que defender nuestras semillas. Tenemos que defender los saberes de los abuelos porque las semillas no vienen del aire, no aparecen con el viento. Los pueblos no somos una hoja caída que nos trajo un huracán de un lugar a otro, tenemos raíces, por eso nos hemos apropiado del lugar”.

En el caso de las semillas de alimentos, los abuelos saben cómo sacar las semillas, en qué tiempo hay que sembrarlas y cómo. También, en esta unidad con la naturaleza, saben en qué luna sembrar (luna menguante) y cuándo no sembrar y en qué momento esa semilla es buena. Entonces, son semillas que no nos cuesta cada año o cuando nos toque sembrar. No tenemos que estar comprando ni acudiendo a ese kit de químicos que nos están ofreciendo las empresas como la Monsanto o como otras sino que a partir de los saberes de los abuelos tenemos semillas y vamos herenciándolas y transmitiendo. Es cuestión de que usted reserve un poquito para la siembra, además de comer; pero esa semillas es propia, es suya, de acuerdo al lugar podemos sembrar. Igual pasa con lo de las plantas. Entonces, eso también se tiene que cuidar.

Esta es la comparación que han hecho nuestras compañeras. Y decían: “Si revisamos la ley qué nos está diciendo. Cada año toca estar comprando las semillas porque de esa compra, de esa siembra de la semilla transgénica usted quiere volver a sembrar y ya no produce. Y acompañada a la semilla, nos toca estar comprando este kit de abonos, de fumigaciones como para que pueda crecer, ¿no es cierto? Y estas semillas tienen un propietario”.

Y quiénes son los propietarios, es propiedad privada de las empresas, propiedad privada de la Bayer, la Monsanto, y con peligro de ser perseguidos si es que en algún rato se da la polinización de un de repente, si crece una planta, se produce este peligro.

Con las experiencias que se ha vivido, que hemos sabido lo que ha pasado en México, que pasa en Canadá, que pasa en Colombia y en otros lados, nuestras compañeras dijeron: “Si los gobiernos no han visto políticas de atención, las políticas públicas no están siendo llevadas hacia los pueblos, no están siendo respetadas nosotros, con esta ley o sin esta ley, vamos a conservar nuestras semillas, vamos a tratar de que estas semillas vayan creciendo y se sigan cultivando en cada lugar.”

Entonces, si realmente hubiéramos tenido posibilidades hubiéramos recogido firmas de todas las comunas y hubiéramos llegado acá, a la capital, realizando la consulta que el gobierno tenía la obligación de hacer; pero no lo hecho. Y mas bien, nosotros hicimos la consulta, con la respuesta que daba la gente, hombres, mujeres, que estaba ahí, que estaba acompañando, que participaron. Esto para nosotros es un compromiso, vamos recogiendo y compartiendo a otras comunidades, a otras provincias, haciendo talleres, haciendo asambleas. El mensaje lo levamos a una zona a otra, se ha ido consensuando y luego se culminó como un gran encuentro de las mujeres.

Sí, las cosas se ha dado a través de la lucha. De la lucha en la forma en la que hasta ahora hemos sostenido. A la parar de lo que hemos hecho los chasquis también hacíamos como una vigilia frente a la Asamblea cuando estaban discutiendo esta ley de las semillas. Cuando estaban discutiendo ahí, tuvimos que estar ahí plantadas como para decir que no estábamos de acuerdo con esa ley, pidiendo que se archive realmente. Porque esto no puede ser propiedad de un empresa, esto de es de la humanidad, ni si quiera del gobierno porque no podemos permitir que el gobierno dé la certificación, no tiene porqué. Entonces, nos estarían quitando nuevamente para facilitar la venta de estas semillas, perdiendo totalmente las semillas propias. De ahí, que también nos unimos en caminatas que han ido creciendo de temporada en temporada.

La lucha por las semillas y la lucha por el agua

Entonces, lucha de las semillas se une también a la defensa del agua. Es otra parte, sin agua nuestras semillas igualmente desaparecerían. Esto viene unido a cómo también nos han querido expropiar, quieren quitarnos este derecho a la semilla cuando se hacen concesiones a las mineras sin tomar en cuenta a las comunidades, contaminando el agua, contaminando la tierra.

Entonces, es una lucha constante para con nosotros. Lo uno va de la mano con lo otro. Nosotros vemos esto como una ley trolley, no sé cómo ustedes conocen los vagones de tren, el uno va junto al otro, en el mismo tren, haciendo un solo paquete. Se va de un vagón a otro vagón trayendo esta ley junto a otras reformas económicas. Esto tiene que ver, por un lado, con la imposición del Fondo Monetario Internacional y la voracidad de las empresas. Una ley quiere acomodarse para quitarnos las semillas; la otra, se está acomodando para facilitar a las mineras y quitarnos el agua. No podemos hablar por separado de esto. Y de ahí que hemos hecho las grandes caminatas del sur hacia el norte, hacia la capital, igual del norte a la capital. Se ha hecho caminatas para plantear al gobierno nuestro rechazo a esta ley de semillas, nuestro rechazo a estas nuevas concesiones del agua.

En ese momento recibimos la criminalización, muchos compañeros fueron enjuiciados por llevar esta lucha por los derechos, el derecho al agua, el derecho de la semilla y los derechos de la madre tierra, también.

Consulta libre e informada en la Comunidad Girón

De alguna forma, aunque es muy poco cuantitativamente, es una batalla ganada lo que vimos ahora, el 24 de abril cuando se logró que se haga por primera vez una consulta, libre, previa e informada en el caso de la Comunidad de Girón, en la zona sur de Quito, ahí en Cuenca. Se logró que se haga la consulta y se ha ganado diciendo no a la minería y sí a la defensa del agua.

Esto contradice con la voluntad política del Estado, no se está respetando todos estos procesos legales, los procesos jurídicos que se ha ido ganando no se están queriendo aplicar, no están queriendo respetar. Esa es otra vigilancia, es otra parte de cómo nosotros mismos defendemos y claro, nosotros decidimos.

Aquí en la Carta Constitucional tenemos el derecho de la naturaleza, está en la Carta Constitucional los derechos colectivos; pero, también se habla de la soberanía alimentaria, se habla del Sumaj Kawsay y, entonces, es contradictorio, nosotros nos amparamos en eso. La Carta Constitucional está diciendo esto del Sumaj Kawsay, pero sin alimentos no hay tal, sin soberanía no hay Sumaj Kawsay, si no hay identidad no hay Sumaj Kawsay.

El problema de las semillas alimentarias no es que solo afecte a los indígenas o sólo a los agricultores sino afecta a toda la ciudadanía. En el caso de las otras semillas ambientales, igual, no es que solamente afecta a los indígenas; pero, claro la diferencia está en que como pueblos indígenas estamos identificados quizá en la convivencia con la naturaleza. Decimos, nosotros también somos naturaleza, nosotros somos agua, somos tierra, somos semilla, nosotros somos alimento como el aire. Si se atenta contra el territorio y el agua se está atentando a la vida. Y esto no solamente afecta a los indígenas, reitero; pero, sí se ve desde los indígenas, los indígenas hemos tenido que hablar de esto.

Quizá en algún momento haya una sensibilización de aquellos que no son indígenas, de pensar que ellos como humanos también son naturaleza. Entonces, la responsabilidad no es solamente de los indígenas y en eso tenemos que pensar. De ahí yo puedo decir, que los compañeros y compañeras que compartimos nos toca defendernos. Nosotros, igual que el gobierno hace, vamos a ir como estos vagones de un solo tren con el mismo objetivo. Para quienes están en más contacto con la tierra, por ejemplo, nuevamente hay que ver que la defensa no sea solamente recuperar la tierra como espacio cuantitativo sino también como espacio cualitativo, como espacio recuperado de la contaminación.

Las semillas y los derechos colectivos de los pueblos

Hay que tomar en cuenta que las semillas no se reducen a una planta sembrada sino que detrás de éstas están los saberes, la historia, su fuerza, su identidad. Esto es de toda la vida. Desde los abuelos anteriores hasta hoy hay qué es lo que podemos dejar a la nueva generación sin que esto perjudique a la vida de los pueblos: lo que podemos dejar son las semillas.

Entonces, lo que se puede hacer es buscar la forma de cómo podemos seguir cultivando, seguir sosteniendo nuestra gastronomía, de tener un alimento propio. Porque esto es otra forma que nos han quitado a través de la comida rápida. El api se está perdiendo, en el caso de México se ha perdido el sabor de las tortillas. Hacer tortillas junto a las familias unifica, es el momento de intercambiar; pero, al traer tortillas prefabricadas se pierde este espacio, aunque se facilite el tiempo. Cuando se hacen tortillas podemos intercambiar, contarnos incluso algunas anécdotas, hasta el gusto se pierde. Y así, muchas cosas de los alimentos, se van perdiendo.

Así, por un lado, se minimizan los saberes de los pueblos; pero, por otro, las empresas, a través de sus investigaciones se aprehenden nuestras formas, nuestros saberes y en seguida ya ponen su autoría, como que ellos han descubierto. ¿Qué descubren? Sólo porque pusieron interés en conocer le ponen su firma y autoría. Y los propios autores, que las y los abuelos ya no cuentan. Así, ha sido en al medicina, ustedes van a darse cuenta, por ejemplo, el ayahuasca, los saberes de la misma quinua, otros alimentos de unas plantas medicinales han sido adueñados desde la propiedad intelectual. Así, las empresas farmacéuticas se ponen como autores, como propietarios de estos saberes.

Yo creo que es hora de que nosotros podamos defendernos de este atentado, nosotros deberíamos ser consultados para que se respete y apliquen los derechos como el Convenio 169 de la OIT que dice que tenemos derecho colectivos, derechos de los pueblos, para que esto no se pierda. Entonces, no podemos permitir que se vayan llevando las semillas y que nos hagan perder estos derechos fundamentales de la vida de nuestro pueblo.

María Blanca Chancosa Sánchez es líder de ECUARUNARI, reconocida activista de los derechos de los pueblos indígenas, participó del webinar en el marco de la unidad sobre Propuestas alternativas para la defensa de los bienes comunes y de las semillas” del Curso virtual: Leyes de Semillas en los países andinos, enfoque de los bienes comunes (25 de abril de 2019). Las fotografías de este artículo pertenecen a Blanca Chancosa.  

Referencia del webinar

Chancosa, Blanca (25 de abril de 2019). Las semillas, además de ser alimento son una expresión política [webinar]. Ecuador: Interaprendizaje- IPDRS. Recuperado de: http://bit.ly/2RJvcUU

Más noticias...

CONTÁCTATE CON NOSOTROS

IPDRS
CIDES
Tomás Frías
UPEA
UMSA
Bolivia Rural
ICCO
BROT
MRxT

CONTACTO

Av. 20 de octubre Nº 2396, casi esq. Belisario
Salinas | Edif. María Haydee, piso 12 * Sopocachi
Telf. 591-2-2115952, int. 108
casilla 9052
interaprendizaje@ipdrs.org
La Paz - Bolivia

SÍGUENOS EN NUESTRAS
REDES SOCIALES

(+591) 77548376
Diseñado por Bolivia Rural 2019 Campo Virtual por la Tierra y el Desarrollo - Interaprendizaje